en un contar incalculable,
pues no se puede medir,
aquello que es incontable.
Que el amor se resiste y no sabe,
de humanas dimensiones,
de ordinales, ni cardinales,
ni de años, ni de estaciones.
Que ella es mi luz brillante
de un sol que no se pone,
en un día que no atardece,
por haber pronunciado dos voces,
un "te amo" para siempre.
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