Hace 15 años, un día como hoy, empezamos a pololear y fue el preludio de un matrimonio que, a pesar de algunos grandes dolores, ha estado siempre bajo el signo de la felicidad y de la bendición del Señor.
¿Quieres saber la receta para saber si están enamorados y si su matrimonio será feliz? La primera señal que te ocurrirá es que palabras como las siguientes saldrán de tu boca y de tu pluma:
Si no existieras, tendría que inventarte
Si no tengo nada, excepto a ti, soy rico
Si tengo todo pero no a ti, no tengo nada
Si tengo brazos, son para abrazarte
Si tengo labios, son para besarte
Si tengo ojos, son para contemplarte
Si tengo corazón, es para amarte
Si no te conocía antes, ya te sospechaba
Si te sospechaba, ya te amaba, en la promesa de tu existencia que el Señor me hizo hace mucho tiempo
Y el Señor siempre cumple... con creces
Te amo, eres una promesa cumplida.
Y para mantener ese impulso que entrega el sacramento del matrimonio, siempre debes entender que el amor es un ejercicio de ser feliz, procurando la felicidad de otra persona y que la fuerza para perseverar en tan hermosa tarea sólo puede provenir de orar y mirar juntos de cara a Dios.